Impresoras 3D, cuestión de tiempo

Cuando comenzaron a aparecer las primeras impresoras 3D comercializadas para uso doméstico se formó un gran revuelo en los medios. A pesar de su precio que no era precisamente económico, alguna gente se lanzó a comprarla para realizar pequeños negocios que, según muchos blogs, iban a ser enormemente rentables.

Se trataba de crear diferentes tipos de figuritas o de objetos para su venta. Algo que por un lado sedujo a muchos artistas aficionados y también a muchas personas que pensaron que podrían clonar todo tipo de objetos sin detenerse a valorar registros y marcas.

Impresoras 3D para prototipos

Se hablaba de la comida que se iba a realizar en la impresora 3D, de la posibilidad de crear los muebles propios para la casa o incluso de poder realizar todas las piezas necesarias para reparaciones técnicas o para los ordenadores.

Al final, aquellos que se dedican al diseño y similares le quitaron mucho partido a su impresora, pero el resto de los mortales no. Y tras el revuelo y las grandes promesas se hizo el silencio.

Pero las impresoras 3D han continuado evolucionando y demostrando que realmente tienen una gran utilidad. En medicina, por ejemplo, ya es posible realizar prótesis de tipos muy diferentes para pacientes que las necesitan en diferentes partes de su cuerpo.

Las empresas dedicadas al diseño en plásticos también están utilizando este tipo de impresoras para crear todos sus prototipos antes de comenzar a producirlos en serie. Estos prototipos son totalmente fiables y permiten experimentar cosas diferentes que quizás de otro modo, no se habrían creado porque los costes serían demasiado elevados.

Impresoras 3D en casa

Se han realizado también creaciones de joyas y complementos, aunque por ahora los materiales no son lo suficientemente atractivos y es más adecuado su uso para prototipos que realmente para la venta de los objetos creados en sí mismos.

Algunos comienzan a hablar del año 2020 como una fecha simbólica que podría significar el auténtico despegue de las impresoras 3D en la industria. En el hogar todavía tendrán que esperar un poco más para ser algo tan habitual como un horno o una batidora.

No hay duda de que veremos las impresoras 3D en casa y que es solo cuestión de cuándo va a suceder. Muchos ya estamos impacientes por conocer todas sus posibilidades y comenzar a disfrutarlas. Otros son más reticentes y piensan que no será así… quizás los mismos que dudaban de que tendrían éxito los teléfonos móviles.

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