Identifica fácilmente un vino picado con estos útiles tips

Si te estás adentrando en el mundo vinícola sabes que a esta introducción le siguen una serie de términos que definen cada tipo de vino. Así, los tonos, técnicas de añejamiento y conservación y las denominaciones de las bebidas juegan un papel imprescindible en este placer para el paladar. Este proceso de fermentación de la uva es tan exclusivo como sus estándares de calidad que hacen del tinto o del blanco un licor de exquisita degustación.

Sin embargo, a veces un descontrol en su producción o una mala cosecha puede afectar negativamente el vino, pues se trata de la elaboración de alcohol. Un cambio en la actividad de las bacterias anaeróbicas ocasionará un vino picado, expresión que caracteriza un líquido que no debe consumirse porque no es apto. Así que, en este artículo nos explica como descubrir un vino picado para conocer sus propiedades del vino blanco y no beber uno que las presente.

El problema para la industria vinícola y los consumidores se evidencia en un líquido de sabor ácido o avinagrado distinto al del vino. Ello se debe a que durante el desarrollo de la fermentación alcohólica esta pasa a ser acética por la aparición de bacterias acéticas. Las cuales necesitan oxígeno y alteran la composición y el resultado de la bebida porque ya no es vino sino el resultado de la fermentación acética.

Degusta y verifica el vino con más que el paladar

La intensidad de ese sabor distinguible y desagradable dependerá del tiempo de crecimiento bacteriano. Será más suave con pocas bacterias gestadas y más intenso mientras más tiempo de fermentadas tengan. Lo bueno es que puedes saber incluso antes de abrir la botella si el vino presenta este problema o no y evitar probarlo por no tener idea de cómo no hacerlo.

La primera inspección es visual. Supone revisar el estado de la abertura de la botella y del corcho para asegurarte de que el sellado es hermético y no permite la entrada de oxígeno. Evalúa si el corcho está insertado correctamente y la tapa exterior no está abollada como signos de que la botella no está picada. A continuación, examina el nivel de contenido para ver si es el correcto, ya que si es muy bajo el vino pudo haberse agriado. Si decides abrirla, el color es un buen indicador. Este debe ser brillante y ser reflectante, pues un tono más opaco, parduzco o parecido al naranja no son buenas noticias.

Esta evaluación involucra también la marca y el establecimiento que produce la bebida alcohólica. Si la vinoteca no tiene tanto reconocimiento debes revisar cuidadosamente las especificaciones en el trato del vino para identificar si pudo haber una posible filtración de oxígeno. Por ejemplo, el ajuste de temperatura es un factor vital porque a mayor grado calórico mayor será la proliferación de bacterias. Apuesta por los de temperaturas más bajas. La sugerencia aplica, igualmente, para la etiqueta que puede revelar moho por humedad o vejaciones por el tiempo transcurrido que pueden exponer sus años de envejecimiento.

Seguidamente, la prueba puede hacerse con el olfato para lo cual, una vez abras el recipiente te darás cuenta de si tiene un aroma agrio o no. No obstante, esta tarea es más efectiva si sirves el vino y lo dejas reposar para evaluar si es acorde a su clasificación o no. Puedes removerlo un poco también para que libere sus olores.

Por otra parte, si ya lo adquiriste evita que la botella sufra demasiadas vibraciones para reducir las posibilidades de que entre aire. Igualmente, consérvala en un sitio oscuro para mantener las bajas temperaturas. Como último recurso siempre puedes ingerir el vino y asegurarte de si sabe bien mediante la degustación, aunque con estos consejos posiblemente no necesites llegar a eso.

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